Día 6.

8:00 No quiero salir de la cama. Pero desde aquí sólo veo un portillo que da a al interior bañera y ya me estoy empezando a aburrir.

Tengo la sana intención de dedicar el día al mundo del bricolaje. Empezaré por el interior que hace fresquete ahí afuera.
El día que llegué, andaba por ahí en camiseta y alucinaba con el personal porque iban con abrigos de esos que se llevan ahora, unos alcolchaditos que son finos pero que te cueces con ellos. Ahora yo también voy con abrigo. Me estoy mediterraneizando a marchas agigantadas (ya sólo me falta remar despacio y mirando a las nubes).

10:00 No me olvido del bricolaje, pero sigo aquí delante del café y no se me cae la baba de milagro.

10:20 Me acabo de encontrar esta joya...
Es demasiado interesante. El bricolaje puede esperar...

13:03 ¡Me encanta esta guía! Además de ser un derrotero, acumula anotaciones históricas y curiosidades de las islas. Está editada en 1996, pero las piedras seguirán estando en el mismo sitio y la historia es historia.
El prólogo mola mucho, pero después de leerlo he tenido por primera vez la sensación de que esto es cierto y de que ya no hay escapatoria, porque cómo afirma Camilo José Cela Conde (que, por supuesto, es hijo del Camilo José Cela en el cual estáis pensando) en él: "Cuando la isla ilusoria aparece, es ya para siempre jamás." Y ya me conocéis...

14:00 Resulta que tengo vajilla inglesa. Todo son bondades en este artefacto flotante. Voy a comerme, en ella, un arroz de dominguera.

18:47 Estaba verdaderamente preocupada por la lluvia, luego me he dado cuenta de que estoy en tierra de pinos, acebuche y carrizo y se me ha pasado la preocupación. Eso y que se ha puesto a llover. Las gotas caen lentas, parece que flotan un momento, como si quisieran volver a la nube de la que han salido y, al final, se posan sobre la cubierta con cuidado, sin hacer ruido.

18:53 ¡La hora de las cosas curiosas! ¿Sabéis de dónde viene el nombre "Ibiza"?
Pues os lo voy a contar porque me ha encantado. El nombre proviene del dios egipcio Bes, Ebusus para los romanos, que alejaba los genios malignos que podían atacarnos durante el sueño y protegía de las picaduras venenosas de los reptiles. Portaba un arpa y un tambor para llevar a cabo estas labores. Parece que recibe el nombre porque no habitan peligrosas sierpes en la isla y las que allí se llevaban morían. Así que ya en la antigüedad era un paraíso para la ensoñación.


20:42 El viento arrecia, será una noche movidita...